miércoles, 27 de febrero de 2013

RESEÑA HISTÓRICA DE LA ORGANIZACIÓN


La I.B.B.E.F. es una organización religiosa sin fines de lucros; de alcance nacional e internacional, cuenta con un equipo de trabajo que esta conformado por pastores, lideres de la iglesia, esta organización es lider en la formación y capacitación, a travéz  de cursos y charlas de elevada calidad ,comprometido con los fundamentos bautistas, la misma ejecuta jornadas médicas en áreas comunitarias, y a su vez se predica el evagelio en distintas comunidades  casa por casa, cuenta con estudios biblicos en distintos sectores de la zona norte con el fin de expandir el mensaje de salvacion, dispone de discipulados individualizados, consejerias de parejas, entre otros servicios, las predicas al publico en general son los dias miercoles a las 7:00pm, los domingos ofrace dos servicio escuela dominical a las 9:30am y luego a las 5:00pm.
  
  Localización geográfica: La I.B.B.E.F. está ubicada en la zona norte de Barquisimeto carretera vía Duaca, Municipio Iribarren parroquia sana grande, a la altura del kilómetro 11.

    Misión: Brindar asistencia técnica pastoral en la zona norte de Barquisimeto, y en diferentes estados del país con fin de expandir el evangelio; formar, actualizar, perfeccionar y capacitar a sus miembros y a la comunidada en general mediante cursos y charlas.

     Visión: Alcanzar toda la zona norte para CRISTO, asistir y edificar a las personas necesitadas de la palabra de DIOS a travez del evangelio.



Historia de los faros

Antigüedad, Edad Media y Edad Moderna

La historia del faro como elemento de seguridad marítima ha estado siempre ligada a la navegación humana desde la antiguedad, para señalar donde se encontraba la tierra. En la entrada de los puertos construidos por los romanos solía haber altas torres que servían de faro a imitación del célebre de Alejandria,erigido por Ptolomeo II y el cual, recordando las piras de apoteosis, estaba formado por pirámides truncadas puestas en disminución una sobre otras.
Es muy probable que los faros existieran antes de las épocas romanas y griegas, y que los fenicios y los cartajinences encendían hogueras en lo alto de las torres de vigía que levantaban en puntos destacados de las costas. De los faros construidos por los romanos quedan pocos vestigios, si bien algunos todavía conservan su aspecto original, como el faro poligonal del Castillo de DOVER en Inglaterra. La torre de HERCULES  de La Coruña, si bien fue reformada y revestida en el siglo XVIII, ha conservado la forma cuadrada de su torre original.
Durante la edad media y la edad moderna  los faros no fueron objeto de ningún perfeccionamiento salvo en su decorado que a veces fue notable. En el siglo XVII los faros no eran todavía más que torreones con una plataforma superior en la que se encendían hogueras de madera de carbón, alquitran o brea que ardían en tederos. Ya algunos faros disponían en lo alto de su torre de una linterna en la que se colocaban hermosas lámparas de aceite o sistemas con mechas introducidas en sebo, siendo ambos sistemas muy extendidos en España.
Las costas de la antigua Al-Andalus  aún conservan torreones de vigía medievales y renacentistas a lo largo de sus costas.  Entre los faros más antiguos de España, cabe señalar también el faro de Portopi; en la entrada del antiguo puerto de Palma de Mayorca. Se tiene constancia documental de su existencia desde el siglo XIV, y en documentos del siglo XV su torre es descrita como una torre de planta circular y provista de una linterna.
Fuera de España, los faros de la Edad Moderna que han llegado hasta nuestros días muestran arquitecturas de las más dispares, acorde con el contexto histórico de cada país, en su versión original de principios de siglo XVII, era un edificio compuesto de varias plantas superpuestas y profusamente decoradas, cuya sección disminuía según se subía. Disponía de una linterna de mamposteria,que servia de dormitorio y vivienda para los fareros, una amplia capilla a la que la luz llegaba a través de vidrieras, y una escalera interna. El faro de kopu, un faro construido a principios del siglo XVI en la costa bálticode Estonia fue concebido como una austera fortaleza compuesta de una torre cuboide maciza flanqueada por gruesos contrafuertes; no tenía habitaciones interiores y se accedía a la plataforma superior por una escalera exterior de madera.

Del siglo XVIII al siglo XX


Antigua lámpara del faro de JOSE IGNACIO DE URUGUAY

jueves, 21 de febrero de 2013



EL PRINCIPIO DE LA CONFESIÓN!
Confesar es reconocer las ofensas y pedir perdón específicamente!
Para resolver conflictos en un matrimonio el primer paso fundamental es reconocer las faltas y confesarlas. Si no se reconocen las faltas, van a permanecer en un debate permanente de ofensas mutuas que los va a conducir a faltarse el respeto y lastimarse profundamente.

La actitud pacificadora ante los conflictos de un matrimonio debe comenzar con el reconocimiento de las faltas u ofensas hechas contra tu pareja. Cuando se reconocen las faltas y se confiesan, se establece el ambiente emocional para una reconciliación.

Para confesar nuestras faltas, debemos examinarnos como nuestros pensamientos y nuestro comportamiento han contribuido al conflicto. Lo primero que tenemos que pensar es en que le hemos dicho a nuestro cónyugeque le pudo haber herido. Frecuentemente en medio de un conflicto perdemos el control y usamos palabras que han resultado destructivas y que lamentamos, pero no las confesamos.

A la mayoría de nosotros no nos gusta admitir que hemos ofendido. Va contra nuestra naturaleza humana pecaminosa. Por lo tanto tratamos de ocultar, negar o racionalizar nuestras faltas. Si no es posible, tratamos de minimizarlas y decir que son errores o “apreciaciones erróneas”. Si todo eso fracasa, intentamos echarle la culpa a otra persona o decir que otra persona es responsable de lo que hicimos.

Otra táctica es la norma 60/40. Admitimos que somos imperfectos y somos responsables de hasta un 40% del conflicto, pero el 60% es culpa de mi pareja. En base a esos números, mi pareja debería confesarse primero!

Todas esas son maneras necias de abordar la confesión y ninguna contaría con la aprobación de Dios. Prov: 28:13 El que encubre sus pecados no prosperará; más el que los confiesa y se aparta, alcanzará misericordia. El principio de la confesión nos conduce al proceso de pacificación.

Fil 4: 8y9: Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad. Lo que aprendisteis, recibisteis, oísteis y visteis en mí, esto haced; y el Dios de paz estará con vosotros. Este versículo nos invita a autoevaluarnos en que estamos pensando cuando tenemos un conflicto. Meditar en este pasaje bíblico nos puede ayudar a identificar actitudes que debemos confesar y renunciar.

Puede ser que tengas un deseo tan intenso de que tu pareja cambie, que se convierta en una exigencia de tal magnitud que van a producir una serie de pensamientos negativos y más bien va a producir el efecto contrario en la relación de la pareja. Identifique esas actitudes y reconózcalas delante de Dios primero y confiéselas a su pareja. Esta acción es una acción pacificadora que va a bendecir y traer paz a su matrimonio.

El primer paso de la confesión debe ser con nuestro Padre Celestial, reconociendo que al ofender a nuestra pareja, lo ofendimos a él. Pedir a Dios la sabiduría y la fortaleza para confesarle a nuestra pareja. La reconciliación con Dios nos da la predisposición y la capacidad de reconciliarnos con nuestro cónyuge.

Si reconoces que tienes algo en tu corazón contra tu cónyuge, busca la presencia de Dios para reconocer y arrepentirte delante de él por tu actitud pecaminosa y luego habla con tu pareja con una actitud pacificadora de humildad y mansedumbre.

Si tienes algo en tu corazón, no te lo guardes. Sácalo de tu corazón antes de que contamine tu alma. Y si ya te sientes contaminado(a), con más razón, libera tu peso lo antes posible. Debes confesarlo a Dios y él te perdonará. Si tu confesión es algo muy grave, no necesariamente lo tienes que confesar a tu pareja a menos que el Espíritu Santo lo confirme en tu corazón. Pero si la ofensa ya la conoce tu pareja, entonces si debes confesarla con espíritu de arrepentimiento y humildad y dispuesto(a) a restituir a tu pareja. Pide ayuda a tu Pastor o a un Consejero Cristiano.

Tu Matrimonio y tu Familia es el
Tesoro mas valioso que Dios te ha dado
!Cuidalo!